Póngase el fuego en las manos,
ni más que por un hermano;
Ya quebrado le han el pescuezo,
¡uno a uno cuenta los huesos!
Cuando arrastrados se vengan, dirán,
que ni pan que le has dado probarán;
Mas masticarlo tu los has visto,
¡sí, han disfrutado de lo provisto!
Un gran fiasco, ¡que desengaño!,
el archivo en rojo de largos años;
mas que el albor del olvido ilumine,
¡que ni un perdón se difumine!